Irene Zoe Alameda

PERMUTACIONES. Ejercicio de escritura políticamente incorrecto

 

PERMUTACIÓN

 

Entran en un bar un hombre, una rubia y una lesbiana.

El hombre y la lesbiana parecen competir por captar la atención de la rubia, que halagada se deja adular.

“Entonces, ¿estás segura de que no quieres pasar las vacaciones en la casa de mi familia? Mira que le he hablado  a mi madre de mi compañera rubia de trabajo y está deseando conocerte.”

“¡Ay, mira que eres pesado, deja a la chica en paz! Todos los hombres sois iguales. ¿No ves que pasa de ti? ¡Es que os creéis irresistibles!”

La rubia asiente ante la intervención de la lesbiana y hace un mohín muy cuco; lleva, además, una blusa blanca semitransparente muy seductora que deja intuir el volumen abultado de sus pechos.

“Pues sí, estoy pensando en pasarme a tu bando porque en el mundo hetero tengo que aguantar a pelmas como este compañerito tan insistente…”

Y, mientras dice esto, le guiña un ojo al hombre para restar gravedad a sus palabras y dotarlas de un tono juguetón.

El hombre sonríe, pícaro.

La lesbiana no parece complacida.

 

 

PERMUTACIÓN

 

Entran en un bar una rubia, un hombre y una lesbiana.

La rubia reparte instrucciones a sus ayudantes:

“Habla con el productor del programa y dile que tiene que conseguirme una tarifa mejor, luego reúne toda la documentación que falta para el dossier de prensa, pero no hagas público que hemos llegado a un acuerdo ni hoy ni mañana: incluso si el productor te dice que sí, vamos a retrasar el anuncio para no dar la impresión de que soy fácil de fichar.”

El hombre, solícito, teclea sobre su tableta.

“Y tú: ciérrame la serie de entrevistas con el Canal 8 y recuerda que tienes que comprar nuestros billetes para el rodaje del vídeo, recuerda que llevo al perro en cabina, nada de meterlo en la bodega otra vez, que casi le da un infarto al pobre. ¡Ah! Retrasa sin falta la cita de la mesoterapia facial, que no puedo ir a la premiere con los pinchazos, que luego me los sacan en todas las revistas.”

La lesbiana apunta los avisos en su smartphone.

 

 

PERMUTACIÓN

 

Entran en un bar una rubia, una lesbiana y un hombre.

La rubia acaricia con cariño la mejilla de la lesbiana mientras mira con felicidad al hombre:

“Es maravilloso que se haya aprobado el matrimonio homosexual, a ver si tú también te enamoras. ¡Ay! No puedo creerme que vaya a ser una mujer casada. ¡Lo mismo conoces a tu media naranja en nuestra boda! ¡Estamos tan ilusionadas!”

La lesbiana mira a su prometida con devoción. La rodea con su brazo y la atrae hacia sí en un beso.

 

 

PERMUTACIÓN

 

Entran en un bar una lesbiana, una rubia y un hombre.

“Así que te has enamorado. De un hombre. ¿¿Así, de pronto, descubres que eres bisexual??? Eres la persona más superficial que existe el planeta. ¿Tanto echabas de menos las pollas?”

“Siempre tienes que pintar las cosas de la manera más cutre que puedes. Es lo que no aguanto de ti. ¿Sabes, acaso, lo que es el amor? Para ti las relaciones consisten en follar y en compartir un perro y un niño. ¿Me llamas a mí superficial? ¡A mí! ¡¡Precisamente tú!!”

El hombre no parece saber dónde meterse. Está muy incómodo pero se mantiene al lado de la rubia. La lesbiana lo mira con auténtica furia.

“Te mataría si no fuera porque no puedo permitirme ir a la cárcel y que esta hija de puta eduque a mi niño.”

“No metas al niño en esto.”

“No haberte metido en la cama con éste.”

“El niño se va a venir conmigo, quieras o no. Estará en un entorno más estable. Tú no puedes ocuparte del niño sola. Nosotros somos dos.”

La lesbiana no sabe qué decir y se tambalea hasta que se derrumba sobre una silla, y se pone a llorar desconsoladamente. Esconde la cabeza entre sus brazos, ovillándose sobre la mesa.

La pareja se mira y toma asiento enfrente de ella.

 

 

PERMUTACIÓN

 

Entran en un bar un hombre, una lesbiana y una rubia.

El hombre acoge la mano que la lesbiana le extiende en actitud de consuelo:

“Siento mucho que hayáis perdido al bebé. Menudo palo. Ya verás como pronto os quedáis embarazados otra vez y todo va bien.”

“No… no será tan fácil…” Masculla el hombre.

“¿Qué quieres decir?” Pregunta la lesbiana.

El hombre mira a la rubia en actitud de interrogación, como pidiéndole permiso. Él suspira:

“Me esterilicé hace más de diez años y mi vasectomía es irreversible. Entonces congelé esperma, pero con tantos intentos de fecundación in vitro como llevamos hechos, ésta era nuestra última posibilidad. Ya no queda esperma. Ya nunca tendremos hijos propios.”

La rubia llora desconsoladamente.

 

 

PERMUTACIÓN

 

Entran en un bar una lesbiana, un hombre y una rubia.

La lesbiana abre camino a la rubia, que se dirige con urgencia al cuarto de baño. El hombre se queda apostado en la barra.

De pronto, se oye un ruido al fondo del local. El hombre desenfunda su pistola y derriba la puerta de una patada.

Fuego cruzado. La lesbiana se acerca al hombre y cae desplomada. El reguero de su sangre se une a otro que se desliza, suave y lentamente, desde el baño hacia la calle.

El hombre corre hacia el cuerpo de la rubia:

“¡Mi mujer! ¡Ha matado a mi mujer!”

 

 

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