Irene Zoe Alameda

Crisis en el Cervantes

En estos momentos de aguda crisis económica el Gobierno busca vías alternativas para la financiación de los organismos e instituciones que vertebran el Estado. Aparte de lo que recauda por imposición fiscal, el Estado percibe beneficios de las empresas públicas, y si bien España tiene en el Español un patrimonio cultural de valor incalculable, nuestro Instituto Cervantes no sólo no está sacando partido del mismo, sino que su actividad constituye un agujero de gasto desorbitado y creciente de dinero público.

No debería ser así porque la situación de preeminencia del Español en el mundo es comparable a la del Inglés, y el nuestro el más antiguo y rico de los países hispanohablantes. Con un reciente Premio Nobel, y hablado ya por 500 millones de personas, el Español es la segunda lengua más hablada y la tercera más usada en Internet. Más de 14 millones de personas estudian nuestro idioma y se estima que dentro de cuarenta años el 10% de la población mundial lo hablará.

Con similares propósitos a los del British Council (BC), en el año 1991 se fundó el Instituto Cervantes; tras casi veinte años de expansión por 42 países, con unos movimientos demográficos que han favorecido enormemente al Español, la institución dista mucho de parecerse a su homóloga inglesa. Frente al millón de exámenes de inglés que administra el British, y el medio millón de estudiantes matriculados en sus centros en el exterior, el Cervantes solamente administra 50.000 Diplomas Oficiales de Español y tiene menos de 130.000 alumnos matriculados en sus cursos presenciales. Si se tiene en cuenta toda la actividad académica del Instituto, apenas el 1,6% de esos 14 millones de personas que estudian Español tiene relación con el Instituto Cervantes.

Por otro lado, el BC es la institución que el Gobierno Británico designa para coordinar las relaciones culturales internacionales del país, mientras que en el caso del Gobierno Español ese cometido está distribuido farragosamente entre las Embajadas, el Instituto Cervantes, la Sociedad Estatal de Acción Cultural y las Consejerías de Educación. Ni que decir tiene que semejante caos competencial entre los Ministerios de Exteriores, Cultura y Educación provoca duplicidades y penosas disputas entre los agentes que nos representan en el exterior. Además, el Cervantes asume como misión la de promocionar los patrimonios culturales de los países hispanoamericanos (bajo ningún concepto se ocupa el British de culturas anglosajonas que no sean la británica), algo que a menudo sus embajadas consideran una intromisión de corte colonialista.

Si ni en lo cuantitativo (alumnos) ni en lo cualitativo (promoción de la Cultura) son comparables el British y el Cervantes, mucho menos lo son en lo presupuestario. El Cervantes depende del dinero asignado cada año en los Presupuestos Generales del Estado (en el 2009 le otorgaron 102,4 millones de euros; en el 2012, 97,2 millones), pero no aporta ningún ingreso neto pues cuanto recibe lo gasta. Por su parte, tal y como se lee en su informe, el BC manejó el año pasado 554 millones de libras, de los cuales tan solo 189 provenían del Gobierno Británico, el 34% del presupuesto total.

¿Sería posible que 1€ invertido por el Estado Español en el Cervantes produjese un retorno de 2,5€, como ocurre con el British? Para ello, la institución debería seguir una filosofía de captación de ingresos privados en el exterior, aunque hoy por hoy la actividad del Cervantes gira en torno al gasto público. El resultado paradójico es que pese a que el Español crece de forma exponencial, los ingresos del Cervantes decrecen. Existe entre la ciudadanía la creencia errada de que el Cervantes “gana mucho dinero”, cuando lo cierto es que lo que gasta supera con creces lo que obtiene.

Los centros en el extranjero están dotados de una estructura híbrida con dos presupuestos, uno Administrativo y otro Comercial. El Presupuesto Administrativo se destina al mantenimiento inmueble y a los salarios del personal fijo, y el Comercial a la actividad “empresarial” del centro; esta actividad consiste en que los Profesores de Español (filólogos en su mayoría) intentan vender cursos y diplomas de Español, y en que los Gestores Culturales gastan los ingresos obtenidos en la promoción de la Cultura española e hispanoamericana.

¿Cuál es la solución por la que los dos últimos directores del Cervantes vienen optando para resolver una gestión que colapsa, cuando su presupuesto sufre los preceptivos recortes? En primer lugar, cerrar centros “fallidos”, como el de la paradisíaca y turística Florianópolis (Brasil), inaugurado de forma costosísima en la segunda mitad de 2008. También optan por subordinar centros a otros más grandes, como el de la lejana, desértica y mexicanizada Albuquerque (EE.UU.) Adicionalmente, paralizan o eufemísticamente “posponen” las obras de acondicionamiento de centros abiertos, como el de la paupérrima Dakar (Senegal).

En segundo lugar, y dado que entre los recursos humanos de los centros no se cuenta con la figura clave de un Director Comercial (con conocimiento del mercado local y con capacidad para adaptar los precios a la demanda concreta de cada país), ya en 2010 Carmen Caffarel decidió reconvertir a los Directores (gente del ámbito de las Humanidades por lo general) en vendedores, y para ello les impuso el seguimiento de un breve curso online sobre Búsqueda de Patrocinios impartido por el hoy procesado Diego Torres, socio de Urdangarín.

En tercer lugar, la iniciativa estrella ha venido siendo el Círculo de Amigos del Instituto Cervantes, que pretende convertir a nuestras grandes empresas en benefactoras del Instituto, patrocinadoras de la “marca España” (sic). A juzgar por su página web, vacía de contenidos y prácticamente intacta desde su ya lejano lanzamiento, la suerte no le ha acompañado en su propósito de captación de ingresos.

¿Es de extrañar la escasa capacidad de convocatoria del Cervantes? Sin un buen posicionamiento como actor internacional es imposible que el Cervantes pueda generar sinergias de alto nivel con el entorno empresarial. Al tiempo que empresas como BP, HSBC, Ernst and Young o Vodaphone encuentran en el British un colaborador fuerte, experimentado e influyente en el panorama internacional, el Cervantes ofrece talleres infantiles, descuentos en sus publicaciones (¿a quién que no sea profesor le interesaría comprar un Plan Curricular?) y la atención turística con que los Directores de los centros pueden obsequiar a los directivos de las grandes empresas… Tanto la ingenuidad como el grado de inmadurez de la iniciativa resultan sonrojantes.

Sin función específica dentro de la acción exterior del Estado, con problemas de ubicación estratégica y con gravísimos fallos estructurales en su diseño administrativo, el Cervantes es incapaz de entender y atender el potencial económico del Español. Para que fuera rentable e influyente, el Instituto debería tener intereses de alcance global en lo estratégico y económicos en lo local. Por ejemplo, debería apostar por la apertura de centros en lugares donde la enseñanza del Español represente un negocio seguro. Según declaraciones del anterior responsable del Cervantes de Nueva York “la presencia del IC en las grandes ciudades norteamericanas tendría asegurado el éxito de alumnos”; no obstante, en EE.UU. hay únicamente dos centros y, según parece, así seguirá siendo…

No se trata sólo de que el Instituto Cervantes sea rentable; de la rapidez con la que el Gobierno emprenda acciones de reestructuración en la institución dependerá en gran medida la calidad expresiva del Español hablado por ese 10% de la población mundial en el 2050. Urge por tanto, articular un Instituto ágil, susceptible de asistir al idioma en su expansión mundial y de satisfacer su demanda creciente. El Español bien lo vale.

 

Comentarios

Hola Irene, he estado buscando infructuosamente tus cortos, especialmente "Buen viaje", sin éxito. Habría alguna posibilidad de poder encontrarlo. Gracias por la amabilidad de atenderme. Recibe un saludo.

Hola Kasker:

gracias a ti por tu interés. Ahora mismo puedes ver Uniformadas en la página de televisión española: http://www.rtve.es/television/somos-cortos/ (bajas un poco en la página y lo encontrarás íntegro).

También están disponibles mis vídeoclips de Reber en el canal youtube "videosreber": https://www.youtube.com/watch?v=PyDulBE3CXw, https://www.youtube.com/watch?v=p9bmesFxDS4, https://www.youtube.com/watch?v=sWDIFp4qv_Q

Como Buen viaje terminó su circuito de cortometrajes pensaba colgarlo en youtube, junto con otros cortos más antiguos. Lo haré a mediados de enero (antes me será imposible).

Un saludo!

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